Osos, caballos, turcos y judíos: Los carnavales a la checa

Las calles checas se llenan estos días de disfraces. La historia y la simbología de los tradicionales carnavales checos serán el tema de este programa.

Foto: ČTKFoto: ČTK Caballos, osos, pero también deshollinadores, judíos y turcos, bailando a ritmo de matracas y latigazos. Estas escenas se pueden encontrar a lo largo de febrero en numerosos pueblos de la República Checa.

Ha comenzado la época de carnavales, festejos llenos de bailes, comida y bebida, que la gente disfruta antes del comienzo de la Cuaresma de la Pascua. Los carnavales se conocen en Chequia bajo el nombre de masopust traducción de la frase italiana carne levare, es decir, dejar la carne.

Si quieren vivir un auténtico carnaval checo “en su propia carne”, pueden dirigirse a la Granja de Dlask (Dlaskův statek), situada cerca de la ciudad de Turnov. Vladimíra Jakouběová, directora del Museo del Paraíso Checo, que administra la granja, cuenta más detalles sobre la historia de la fiesta.

“Los festejos de carnaval se celebraban en el territorio checo ya en el siglo XIII. Se trata de uno de los pocos festejos, celebrados no solamente por los campesinos, sino también por los burgueses y la nobleza”.

Los carnavales más opulentos se festejaban en las cortes aristocráticas. Originalmente comenzaban el día del Jueves Grasiento (Tučný čtvrtek), cuando cualquiera podía darse el gusto de consumir tanta comida y cerveza que su estómago le permitiera.

Se servían principalmente longanizas, chorizos, cabezas de cerdo cocidas y chicharrones. Los que no podían acudir a la fiesta, recibían un aguinaldo, conocido bajo el nombre de “joyas” en la zona de Moravia y “matanza” en Bohemia.

La simbología de las máscaras y las danzas

Los festejos culminaban el martes con desfiles de disfraces, cuya simbología se halla vinculada con el año agrario, apunta Vladimíra Jakouběová.

Vladimíra Jakouběová, foto: Jiří SýkoraVladimíra Jakouběová, foto: Jiří Sýkora “El grupo de disfraces de color rojo estaba vinculado con la prosperidad, la fertilidad, y otros asuntos positivos. Frecuentemente las representaban disfraces de osos y caballos. Por su parte, los disfraces negros representaban fuerzas negativas y demonios. El papel de las máscaras era transmitir durante un baile ceremonial este poder simbólico a su pareja”.

Es decir, un baile con la figura del “pajoso” debía garantizar a los granjeros una rica cosecha, mientras que bailar con el oso simbolizaba la fertilidad. En las procesiones se encontraban también otras figuras, como el judío con un saco, la abuela con un cuévano, el deshollinador con una escalera o el turco, que recordaba las campañas bélicas por Europa. En los carnavales se solían parodiar asimismo personas generalmente impopulares, como algunos funcionarios o la nobleza.

Las procesiones de máscaras caminaban de casa en casa, de cuyos dueños recibían aguinaldos en forma de comida, bebida y dinero. Los festejos culminaban con un baile, donde las danzas desempeñaban también un papel simbólico, explica Jakouběová.

“Por ejemplo, la danza de konopická, que se caracteriza con altos brincos, simbolizaba una cosecha rica en cereales de gran altura y en lino y cáñamo. Sin embargo, esto está desapareciendo de los festejos actuales”.

El hecho de que la simbología original se esté desvaneciendo de los carnavales se debe parcialmente a su violenta interrupción en los años cincuenta del siglo XX. En aquel entonces se encargaban de su organización mayoritariamente los miembros de la organización de educación física Sokol, cuya actividad fue suspendida por los comunistas. La tradición regresó de la mano con la democracia en los años noventa.

“Me permito decir que nosotros, aquí en la Granja de Dlask, hemos contribuido un poco a la recuperación de los carnavales. Hemos ofrecido a la gente “un manual” para organizar los festejos. En colaboración con historiadores hemos reanimado los carnavales en siete municipios situados en los alrededores de Turnov”, apuntó Jakouběová.

Los disfraces checos se enfrentan a la competencia china

Foto: Klára BezděčkováFoto: Klára Bezděčková Zdeněk Rydygr es socio de la única empresa del Viejo Continente, que se dedica exclusivamente a la fabricación de disfraces y decoración de papel carnavalesca. A lo largo de su historia, iniciada en 1884, la compañía tuvo que enfrentarse a una serie de problemas, desde la nacionalización por los comunistas y las discrepancias entre sus socios, hasta la masiva competencia china, con la que lidia hasta la actualidad.

Según Rydygr, las máscaras más solicitadas hoy día siguen siendo osos y caballos, pero en ocasiones se reciben encargos más curiosos.

“Una compañía praguense nos pidió una máscara del ex Primer Ministro, Jiří Paroubek. Las máscaras más complicadas de fabricar son las cabezas de diablos. Su terrible expresión en la cara ya ha asustado a varios niños tanto, que sus padres tuvieron que llevárselos a casa. No obstante, los niños de hoy día son más resistentes. En la televisión ven cosas peores, así que no tienen por qué preocuparse”.

Visiten los “masopust” a lo largo de Chequia

Foto: Klára BezděčkováFoto: Klára Bezděčková Unos de los carnavales más conocidos se celebra en los municipios de Vortová, Studince y Hamry, situados en los alrededores de la ciudad de Hlinsko, en Bohemia del Este. Por su autenticidad fueron inscritos en 2010 en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Este año comienzan el 25 de febrero.

Numerosos carnavales se celebrarán también en Praga. Entre el 25 y 28 de febrero, las máscaras tomarán las calles de los barrios de Žižkov, Karlín y Letná, que además albergarán espectáculos de danzas, acrobacia, conciertos, talleres creativos para los niños y ofrecerán delicias tradicionales.

Un colorida caravana de máscaras, acompañadas de artistas callejeros, se podrá ver el mismo fin de semana en los románticos bastidores de la ciudad de Český Krumlov.

Por su parte, la ciudad de Rokytnice nad Jizerou, albergará el 17 de febrero un carnaval peculiar, protagonizado por gente disfrazada de esquiadores y contrabandistas, que ofrecerán un espectáculo de saltos de esquí. No faltará Krakonoš, el guardián mítico de los Montes Gigantes (Krkonoše).